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Miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid (COP). Colegiada M-35293
Psicóloga individual y de grupo, tanto infanto-juvenil como de adultos
Grado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid.
Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad Pontificia Comillas.
Máster en Psicoterapia Humanista Existencial y en Psicoterapia Focalizada en la Emoción por la Universidad Pontificia Comillas.
Especialista en Gestalt infantil y adolescente por UmayQuipa.
Formación en psicodiagnóstico y psicología educativa.
Mi enfoque terapéutico es integrador, con formación en Terapias Humanistas, Terapia Familiar Sistémica, Psicodinámica, y Terapia Cognitivo-Conductual.
Experiencia laboral en trabajo tanto con niños y adolescentes como con adultos.

Acerca de mi

Me considero una persona creativa, dinámica e intuitiva. Entiendo la escucha activa como algo fundamental en cualquier relación que tengo en mi vida, e intento practicar siempre una comunicación basada en la escucha de mis emociones y mi cuerpo como herramienta que me permite relacionarme mejor con el otro.

Una de mis grandes aficiones es la danza y el trabajo corporal, con los cuales llevo en contacto desde hace muchos años. Me formé en danza contemporánea durante muchos años, y al inicio me costaba encontrar el punto de encuentro entre la danza y la psicología, pero gracias a mi formación posterior en psicología humanista pude encontrar otra forma desde la que acercarme más al entendimiento de mi cuerpo y mis emociones, la cual intento aplicar en mi día a día y en mi estilo de trabajo. La psicología humanista me ha dado otro lugar en el que encontrarme conmigo misma y con el otro, desde una posición más humana, de igualdad y de respeto.

Mi comprensión del proceso terapéutico

Para mí, la terapia es el espacio que nos concedemos para poder llegar a ser nosotros mismos, con sentimiento de plenitud y en continuo crecimiento. Es el lugar donde podemos ser y aceptar todos nuestro defectos y virtudes, desde donde queremos empezar (o retomar) un camino creado por nosotros. En este camino, a veces arduo y espinoso, estamos acompañados por él o la psicoterapeuta. Una persona que nos deja ser y expresar, desde una posición de respeto y curiosidad, la cual nos permite encontrar nuestro propio camino libre de obstáculos y viejos hábitos que nos llevan al sufrimiento o a acabar siempre en el mismo sitio (la queja, la desconexión con uno mismo, etc.). Esta persona que nos acompaña da luz, aporta apoyo y aceptación incondicional, pero nunca dirige o condiciona.

Entiendo entonces la terapia como un lugar de encuentro donde poder trabajar desde un acompañamiento respetuoso, favoreciendo así el trabajo de los distintos conflictos, el autoconocimiento, el crecimiento personal y la escucha del propio cuerpo. Por tanto, confío en las propias capacidades de cada persona a la hora de encontrar su camino.

Tal y como plantea Antoine de Saint Exupéry en el Principito, “eres el dueño de tu vida y tus emociones, nunca lo olvides. Para bien y para mal”.