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Psicólogo Humanista Integrativo y Coach Deportivo.

Miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Colegiado M-31373

Máster en Psicoterapia Humanista Integrativa en el Instituto Galene de Psicoterapia.

Graduado en Psicología en 2015 por la Universidad Autónoma de Madrid

Formación en Análisis Transaccional, Terapia Gestalt, Psicoanálisis, Bioenergética, Terapia de Duelo, Psicodiagnóstico y Técnicas de Trabajo Emocional, por José Zurita y Macarena Chías.

Experto en Psicología y Coaching Deportivo por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, por Alejo García Naveira.

Más de 3 años de terapia personal.

 

Acerca de mi

Me llamo Adrián, tengo 24 años y me dedico a acompañar a las personas en el proceso tan largo que es la vida. Soy una persona abierta de mente, comprensiva, paciente, que siempre persigue sus metas a pesar de los obstáculos, que le gusta pensar las cosas desde diferentes perspectivas y que siempre trato de seguir mi propio camino en la dirección que yo elija. Me encanta hacer deporte, cualquier tipo, en especial aquellos que se desarrollen en la naturaleza, el submarinismo, la alimentación y la cocina, los viajes y la psicología.

Me encanta y disfruto mucho de mi trabajo de acompañar a las personas en la búsqueda de satisfacción para sus vidas y en sus procesos de desarrollo y crecimiento personal. Además trabajo también con deportistas que quieran optimizar su rendimiento y equilibrarse tanto en la vida cómo dentro de su deporte.

Tanto la formación en psicoterapia humanista integrativa como mi propio proceso personal han supuesto puntos de inflexión en mi vida que me han llevado cada vez mas a ahondar en el desarrollo y crecimiento personal además de mejorar mi vida y equilibrarla.

Mi comprensión del proceso terapéutico

La psicoterapia para mí es el proceso de acompañamiento, que sustentado en una relación se desarrolla entre el psicoterapeuta y el paciente. Esta nueva relación que comienza, tendrá como objetivo el auto-conocimiento, auto-descubrimiento y crecimiento personal del paciente.

El ser humano tiende a acumular grandes cargas emocionales, pasadas y actuales, que sino se gestionan podrán afectar en el desarrollo de su día a día.

El primer paso será realizar una toma de conciencia sobre cómo este conflicto le afecta y desde esta toma de conciencia, empezar a construir un nuevo camino. Es por eso fundamental brindarles a los pacientes un espacio protector y seguro, donde puedan aprender a gestionar esas cargas y que así puedan ir poco a poco liberándose de ellas.

El terapeuta actuará como guía y facilitador para el paciente, ayudándole por un lado a tomar conciencia de sus necesidades reales y de su problema y por otro a hacerse responsable de la resolución del problema y tomar una posición proactiva en su proceso. En esta relación será de vital importancia la autenticidad tanto por parte del terapeuta como por parte del paciente, para que la confianza fluya en ambos sentidos. La aceptación incondicional del otro es un aspecto muy relevante, especialmente en este tipo de relaciones, ya que sintiéndose aceptado y no juzgado, es como el paciente podrá mostrarse sin máscaras, como es en realidad y desde ahí realizar un proceso sanador.

El ser humano tiende a rechazar aquellos aspectos de si mismo que le dan miedo aceptar o que no cuadran con la identidad que tiene de uno mismo, por lo que los relega y actúa como si no fueran suyos. Es el reapropiarse de esas partes y aceptarlas como nuestras lo que nos permitirá llegar una ser una persona más integrada y con total confianza en nosotros mismos y nuestras decisiones.