Contacto: Según la Psicoterapia y el Counselling Integrativos el contacto es el medio por el cuál se satisface la necesidad de relación que motiva la conducta humana. “El contacto se produce interna y externamente: supone la plena consciencia de las sensaciones, sentimientos, necesidades, actividad sensoriomotora, pensamientos y recuerdos que se producen en el individuo, y un cambio hacia la plena consciencia de los acontecimientos externos, registrados por cada uno de los órganos sensoriales”. (Erskine y Trautmann 1996).

Para la Psicoterapia y el Counselling Integrativos el contacto también se refiere a la calidad de las transacciones que se dan en la relación y cómo el nivel de autoconocimiento y desarrollo personal influye en nuestro “ser en relación” que nos hace sensibles a nosotros mismos y a los demás.

Según Bowlby el contacto se da desde el inicio en los seres humanos, es la necesidad de establecer un “vínculo físico temprano y prolongado” que nos sostenga y nos ayude a integrar las experiencias del self y del otro. Cuando no se da este contacto, el niño va a crear unas defensas fisiológicas contra la pérdida de contacto. (Fraiberg, 1982 en Erskine y Trautmann 1996).

Según Erskine (1982a), el psicoterapeuta utiliza su self para ayudar al cliente a “desarrollar e integrar contactos” que le lleven a satisfacer sus necesidades relacionales. Para alcanzar este objetivo sobre todo va a tener una importancia crucial lo que se denomina en psicoterapia sintonía afectiva.

La sintonía afectiva o lo que también llamó Stern (1985 p. 156) “afectos de vitalidad”, es una de los tres métodos (Indagación, Sintonía en Implicación) que fueron empleados en el tratamiento de la disociación, la vergüenza y la arrogancia por Erskine y Trautmann (1993) en terapias reales.   Se trata de la “experiencia ininterrumpida de estar en conexión” en la que Terapeuta y Cliente están en relación y en “pleno contacto interpersonal” y donde se ofrece un nuevo modelo terapéutico y sanador que cubra las carencias tempranas y/o aporte nuevas y más funcionales maneras de estar en el mundo y en relación. “La sintonía es más que la empatía”: en la sintonía el terapeuta y cliente están en “un proceso de comunión y contacto interpersonal” mediante el cual el terapeuta sigue siendo consciente de sí mismo y del otro como ser diferenciado y además está atento a sus propios procesos internos (Erskine y Trautmann 1996). Lo que en un próximo artículo denominaré “estar en dos sitos a la vez y contratransferencia” ( Fontcuberta, 2014).

“Supongo que la forma en la que el terapeuta favorece y permanece en contacto con el paciente será la forma más adecuada, sanadora y suficientemente buena, que el paciente podrá incorporar como modelo en el camino de su desarrollo personal, para alcanzar sus objetivos y sanar.” (Fontcuberta, 2014)

 

Mi punto de partida será del proceso de confianza explicado por Zurita (2014) y basado en la teoría del apego de Bowlby y Ainsworth.

Esquema Apego LagascaA partir de este proceso se aplica el mismo ciclo en Psicoterapia y Counselling.

  1. El terapeuta confía en sí mismo.
  2. El terapeuta confía en sus
  3. El paciente confía en el terapeuta.
  4. El paciente confía en sí mismo.

De esto he podido deducir lo que viene:

  1. El terapeuta está en contacto consigo mismo
  2. El terapeuta está en contacto con su paciente
  3. El paciente está en contacto con el terapeuta
  4. El paciente está en contacto consigo mismo

Y añado un tercer paso:

  1. El paciente está en contacto con el mundo.

La razón por la que considero que el proceso de contacto en psicoterapia se produce en este orden es el siguiente:

Paso 1: El terapeuta está en contacto consigo mismo.

Una de las claves para ejercer esta profesión de ayuda es que el terapeuta esté sanando y elaborando su propio proceso de crecimiento, a través de este, el terapeuta estará cada vez más en contacto consigo mismo. ¿Qué significa estar en contacto consigo mismo? Significa conocerse, atender sus necesidades físicas, psicológicas, espirituales, morales…entre otras…

Significa estar en contacto con las propias emociones, los propios sentimientos, con los dolores, las alegrías, el sufrimiento, el placer y atenderlos.

En la metáfora de la confianza. Cuando la madre confiaba en sí misma trasmitía al hijo, ya desde su etapa embrionaria, dicha confianza. En el proceso de confianza en terapia, cuando el terapeuta confía en sí mismo gracias al ya mencionado proceso personal de crecimiento trasmite al paciente esa seguridad que le hace sentir que puede ponerse en manos de su terapeuta. Lo mismo sucede con el contacto, para que esa madre confíe en si misma tiene que estar en contacto con sus necesidades, de esa manera lo que al principio parecen ser solo sus necesidades, resulta que también son las del bebé y a través de conocer y contactar con sus necesidades y atenderlas, está contactando, conociendo y atendiendo las necesidades del bebé.

¿Qué diferencia hay entre contactar y atender? Puede darse el caso que seamos conscientes de que tenemos sed y no bebamos agua, quizá no la tenemos cerca, quizá hay que esperar un poco, sin embargo más tarde o más temprano beberemos. Puede que tomemos contacto con alguna emoción, tristeza p.e., sin embargo, el momento en el que contactamos no deseamos expresarla y la inhibamos, puede que más tarde nos permitamos llorar. En ambos casos estamos atendiendo nuestra necesidad aunque hayamos tenido que posponerla. Yo quiero señalar que cuando tomamos contacto y somos conscientes y nos permitimos ese contacto casi siempre atenderemos. Cuando bloqueamos el contacto, tragamos y apretamos las mandíbulas está ocurriendo algo, estamos induciendo la amnesia y anestesiando nuestra necesidad o emoción aunque siempre quedará ahí latente e insatisfecha o no expresada. Considero que cuando acumulamos contactos insatisfechos, inacabados… queda mucha energía bloqueada y atrapada que nos resta espontaneidad y autonomía. Puede que nos haga dependientes o que andemos a medio gas, sin fuerza, o que deseemos dormir o seguir rutinas exhaustivas…

Paso 2: El terapeuta está en contacto con su paciente.

Woman having a conversation with her therapist on couch in officeAquí se da una paradoja. Se supone que la acción de estar en contacto implica al menos a dos personas. Sin embargo, yo voy a partir de la hipótesis de que el terapeuta si puede estar en contacto con su paciente aunque el paciente aún no parezca haber establecido contacto con el terapeuta, ni consigo mismo. Digo aunque parezca, porque no creo que exista una manera de NO estar en contacto, existe más bien una manera de perder la conciencia del contacto. Un paciente puede llegar a terapia expresando que tiene cierta tristeza, que las cosas le van mal, que no sabe lo que hacer. O bien que está enfadado y harto y no entiende por qué, ya que todo le va bien…hay muchos casos en los que el problema nubla emociones y necesidades. Sí que se habla de ciertas sensaciones como malestar, somnolencia, hiperactividad, manías. También se suele decir que se está deprimido, ansioso, tenso, estresado, agobiado…

El terapeuta, que le presuponemos en trabajo personal de terapia y con un proceso de crecimiento personal avanzado, que le presuponemos, en definitiva, en conexión consigo mismo. En seguida, va a empezar a leer entre líneas, a descodificar el lenguaje no verbal, a recordar situaciones parecidas o bien en su historia personal, como en la de otros pacientes, como en la teoría. Va a atender los mensajes que le llegan desde su interior que son la respuesta a los mensajes que le trasmite el paciente (transferencia y contratransferencia) y va a establecer un primer contacto con su paciente que será intangible, sutil y básico para seguir en relación. Puede que el paciente siga desconectado, en su mundo, pero es cierto que si lo está es porque aún está haciendo efecto la anestesia a la que ha sido sometido por él mismo y por los demás. Ya en relación hay contacto aunque una de las partes aún no lo sepa. Este paso está también relacionado con la confianza primera de la mamá en su bebé y del terapeuta en su paciente. Aquí el terapeuta va a acoger amorosamente las resistencias de su paciente a establecer contacto, a estar en relación, va a esperar pacientemente a que el proceso siga su curso y a través de las devoluciones que el terapeuta le hace al paciente, de cómo ha sentido él en su cuerpo la transferencia pueda ayudar a que el paciente se habrá al contacto en la relación.

Paso 3. El paciente está en contacto con el terapeuta.

Creo que en el paso tres es donde se emplea el mayor de tiempo de terapia. El paso tres es todo aquello que sucede en terapia cuando el paciente comienza a tener conciencia de que existe una relación con el terapeuta y como consecuencia empieza a tener contacto consigo mismo. Como en la confianza la fuerza del ejemplo, de alguien que te ama incondicionalmente y confía en que tú sabes que es lo mejor para ti, en definitiva, que confía en tus procesos, te va a dar tiempo para que establezcas conciencia del contacto. El paciente está en contacto con el terapeuta cuando es capaz de separarse de su problema y empezar a ver al otro como un ser separado que le va a acompañar en el proceso. Muchas veces el terapeuta toma el rol de ser el contenedor del vaciado emocional, racional, verborréico y un largo etc.. de vomitonas que se pueden dar en terapia. Esto es importante en las primeras sesiones para despejar el camino para limpiar la psiquis y el cuerpo y que el paciente esté dispuesto y en buena sintonía para comenzar a estar en relación. Mientras el paciente está en el problema o vaciándose aún no será muy consciente de la figura que le acompaña…pero poco a poco irá tomando conciencia de que no está solo en su burbuja-problema, tomará distancia y verá al terapeuta, entonces se dará cuenta de algo, que su terapeuta está en contacto consigo mismo, su terapeuta atiende sus necesidades, se tiene en cuenta, se escucha y además está en contacto con el paciente, darse cuenta de que ahí enfrente hay alguien que atiende sus necesidades, le escucha y ha tomado contacto pues resuena en su problema y le acompaña en sintonía afectiva. Ahora el paciente ya tiene una referencia de cómo es estar en contacto, como es sentir ahí dentro y atender ese sentimiento, esa emoción y esa necesidad de otro, lo ve en el terapeuta y además ve que puede estar en relación, en contacto. Siente la confianza y el ritmo, que ya no es de uno u otro ya es de los dos, pues están bailando el mismo vals, el vals del contacto.

Paso 4. El paciente está en contacto consigo mismo

Como en la confianza, el bebé integra todo el aprendizaje de su madre para confiar en sí mismo, en la relación terapéutica el paciente confía en sí mismo aprendiéndolo de su terapeuta. Así, a través de las devoluciones del terapeuta, a través de su sentir el paciente irá viendo cosas. Una de las cosas será darse cuenta de que la acción se produce en el presente. Muchos de los problemas con los que me he encontrado de desconexión del propio cuerpo y de las propias vivencias, de la desconexión con el presente es que los pacientes están centrados en sucesos del allá y entonces y quizá un allá un poco más cercano pero siempre es allá…en pasado. Traerles al presente y no me refiero al presente cercano si no al segundo 0 de la relación terapéutica es traerles al contacto inmediato o inminente con su cuerpo, con su psiquis, con sus emociones y con el terapeuta. Ya no hay forma de escabullirse, si estás aquí y ahora conmigo ya no hay forma de NO estar en contacto. Cuando alguien se da cuenta de que en su interior tiene todo un mundo de información, claves, herramientas, instrucciones…vitales para su crecimiento, para su felicidad, para su uso en pos de su autonomía, se da cuenta de que estar en contacto es un recurso valiosísimo de andar por el mundo. Y también un recurso para gestionar los recuerdos y sentires del pasado en un presente en contacto y autonomía para poder caminar hacia el futuro sin lastres ni trabas.

Paso 5. El paciente está en contacto con el mundo.

Ya conociéndose a sí mismo, estando en contacto consigo mismo vivido, aprendido y permitido a través de la relación terapéutica, el paciente lleva una caja de herramientas dentro de su cuerpo. Caminará por el mundo más confiado y dándose cuenta de que el único libro de instrucciones válido es él, que el único radar que hay que seguir es el suyo y que el presente y estar en contacto es el ingrediente básico hacia la autonomía.

Las señales del exterior que no son percibidas por los sentidos clásicos son las más difíciles de descifrar si no pasamos por las 4 fases anteriores. La intuición se desarrolla básicamente estando en contacto interno y es la condición indispensable para estar en contacto con el mundo exterior, en contacto externo. Llegados a este punto, nuestros canales se abrirán y cerrarán con cierto manejo de nuestra voluntad, me explico. Si estamos en terapia en el rol del terapeuta, abriremos los canales para estar atentos no solo a lo que dice el paciente, si no a cómo, lo dice, su postura, movimiento, color en la piel, pupilas, estaremos atentos al detalle y al conjunto: seremos receptivos y receptores de lo que nos llega y nos dejaremos fluir sin prejuicios, simplemente abiertos al contacto externo a través del contacto interno con nuestros canales.

En el círculo de confianza, el quinto paso sería el bebé confía en el mundo y ya puedo oír algunas voces alzándose para decir: el mundo es peligroso, hace daño, hay que protegerse. Para eso, ya tenemos cultivada la confianza interna y el contacto interno desarrollado, para confiar en el mundo que es bueno para nosotros, ese que nuestro radar detecta que nos va a dar lo que necesitamos y estaremos en contacto también con ese mucho a evitar, el peligroso para nosotros ya que es la única manera de no tomar lo que nos da. Otra manera de verlo es que si no estamos en contacto con el mundo puede llegar a nosotros y tragar cualquier cosa que éste quiera ofrecernos sea buena o mala (para nosotros). Si estamos conectados y en contacto sabemos lo que necesitamos, lo que queremos y lo que nos hace bien y aceptaremos, buscaremos y asimilaremos solo lo que decidamos con plena conciencia e inconsciencia de que nuestros canales funcionan y han conectados con nuestras necesidades. Y que vemos (no solo con nuestro sentido de la vista) lo que ahí allá afuera en el mundo y confiando que éste, entre su enorme abanico de recursos, tendrá algo bueno para nosotros.

Bibliografía

Bowlby, J., (1995). Una base segura. Editorial paidós.

Bowlby, J., (1997). El vínculo afectivo. Editorial paidós.

Chías, M. y Zurita, J., (2007). La importancia del amor en Psicoterapia. Bonding.

Devesa, J., 2005. Contacto y retirada. Aula Gestalt.

Erskine, R.G. y Trautmann, R.L., 1996. Métodos de una Psicoterapia Integrativa Transactional Analysis Journal, Volume 26, Number 4, October 1996, pp. 316-328.

Erskine, R. G., (2004). Terapia de contacto en relación. Bonding.

Zurita, J., 2014. La confianza en psicoterapia. Bonding. Nº 147 Mayo de 2014.

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